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La automedicación: una práctica común que puede poner en grave riesgo tu salud
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- Category: Vida y Salud
- Publicado: 11 Enero 2026
- Escrito por Redacción

Imagen creada por IA gemini
Aunque parece una solución rápida y económica para dolores, gripes o malestares cotidianos, la automedicación —tomar medicamentos sin prescripción ni supervisión médica— representa uno de los hábitos más peligrosos para la salud pública en México y el mundo.
En el país, se estima que más del 80% de la población recurre a esta práctica en algún momento, lo que equivale a más de 100 millones de personas que usan fármacos por iniciativa propia, según datos de diversas instituciones de salud. Sin embargo, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierten que esta costumbre puede tener consecuencias graves, desde efectos secundarios leves hasta daños irreversibles o incluso la muerte.
¿Cuáles son los principales peligros de automedicarse?
- Efectos adversos e intoxicaciones
Los medicamentos pueden causar reacciones inesperadas: alergias graves, náuseas, diarreas, somnolencia, irritación en la piel, gastritis, hemorragias digestivas o daño en órganos como hígado y riñones. En casos extremos, una sobredosis puede llevar a intoxicaciones severas. - Enmascaramiento de enfermedades graves
Al aliviar síntomas temporalmente, se retrasa el diagnóstico y tratamiento adecuado de patologías serias (como infecciones graves, problemas cardíacos o cáncer), lo que agrava el pronóstico y complica la recuperación. - Interacciones peligrosas
Combinar medicamentos sin supervisión (o mezclarlos con alimentos, alcohol o plantas medicinales) puede potenciar o anular efectos, generando complicaciones impredecibles. - Dependencia y adicción
El uso prolongado e inadecuado de analgésicos, sedantes o antiinflamatorios puede generar dependencia física o psicológica. - Resistencia a los antibióticos: un problema global
Uno de los riesgos más alarmantes es el mal uso de antibióticos (muy común en gripes y resfriados virales, donde no sirven). Esto favorece la aparición de bacterias resistentes (superbacterias), haciendo que infecciones comunes se vuelvan difíciles o imposibles de tratar, aumentando hospitalizaciones, costos médicos y mortalidad.