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La música no sólo es una asignatura, puede ayudar a los métodos de aprendizaje

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 La música puede ser no sólo una asignatura en el campo académico, sino una fuerza que anima y compromete a los estudiantes a aprender nuevos conceptos. Actualmente ya existen varios estudios que demuestran que la aplicación musical para el aprendizaje puede ser posible si el docente implementa las estrategias adecuadas en el aula.

Si bien la educación se ha basado en la transmisión de conocimientos de forma jerárquica y con el orden de los libros y la oralidad, hoy en día se cuenta con técnicas, herramientas y estrategias que hacen que esa transmisión sea de mayor interés para el alumnado, favoreciendo una participación activa e incluso el aprendizaje autónomo.

Según la investigación La música como estrategia pedagógica, de la Universidad Técnica de Manabí, Portoviejo, Ecuador, la música cumple una función muy importante, favorece el desarrollo socio-afectivo del niño, es decir, aprende a diferenciar lo que hay en su entorno y la capacidad para una mayor y mejor participación en el aula, por otra parte, mejora su relación con el docente al compartir o interactuar entre sus pares a través del juego las diversas actividades musicales previamente organizadas.

Otro de los estudios que respalda el uso de la música en el aprendizaje cotidiano se muestra en el libro Evaluación del y para el aprendizaje: instrumentos y estrategias, publicado en 2020 por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En su capítulo ocho, “Demostración”, la psicóloga María Julia Londoño Cárdenas y la pedagoga María Elena Pérez Rivera explican que la música es parte de la elaboración de técnicas empleadas tanto para la enseñanza como para la evaluación de habilidades, herramientas y aprendizajes específicos.

Las autoras del apartado recalcan que el método de aprendizaje de la demostración es multidisciplinario, por lo que elaborarla implica un esfuerzo multidisciplinario. Por ejemplo, se ha empleado en formaciones que demandan dominio e interrelación, como en los campos de la química, física, matemática, ingeniería, informática, música, teatro y danza, entre otros. Ello permite que se aplique en diferentes niveles educativos.

Las aplicaciones de la música en el aprendizaje no sólo se han quedado en propuestas teóricas, sino que también se encuentran nuevos modelos diseñados para su aplicación y adaptación a diferentes materias, así como estudios con prácticas aplicadas a diversos rangos de edad, ampliando el espectro de la musicalidad y no delimitando su uso a las aulas de infantes para la enseñanza de los colores.

En el artículo venezolano La música como estrategia pedagógica para el aprendizaje de la Geografía, escrito en 2015 por Eunices Alvillar Polanco, se edifica una estrategia para el aprendizaje de Geografía por medio de la música, con el cual se propone despertar la motivación y el interés por aprender.

En la investigación se argumenta que la música ofrece una infinidad de posibilidades para una praxis pedagógica “con mayor calidad, e incidencia en el individuo que aprende hacia la construccionalidad de éste como ciudadano y practicar la ciudadanía”, pues se consigue un acercamiento progresivo del educando con la espacialidad, cultura e identidad habilitando competencias de conocimiento, desarrollo del lenguaje y concreción de conceptos, facultades creativas y expresivas para valorar la relación armónica sociedad – naturaleza.

En las investigaciones se ha determinado que el aprendizaje a través de la música constituye una propuesta formativa hacia la construcción crítica, reflexiva e integral del conocimiento, al mismo tiempo que genera e impulsa el conocer, ser, hacer y convivir, en función de habilitar en el estudiante una posibilidad de mejorar la calidad de vida, tanto individual como colectiva.

Aunque la aplicación de la música para la enseñanza está sujeta a la forma de la materia que se imparta, en las asignaturas sociales y humanidades permite reconocer la diversidad socio – histórica y cultural de su espacio local, regional y nacional.

En ese sentido, la importancia de la transmisión de conocimiento desde la musicalidad permite que se muestre sensibilidad, por ejemplo, por la problemática ambiental, que se fomente la preservación del medio ambiente, o identificar el deterioro del medio por la acción de los grupos humanos. Es decir, las y los estudiantes pueden mostrar interés por los problemas de su entorno con el impulso de conocer y participar activamente en la solución de problemas al mismo tiempo que entiende de manera tridimensional los problemas planteados en cada asignatura.

Otro de los estudios que apoya el uso de la música en la enseñanza es La influencia de la música en el aprendizaje: un estudio cuasi experimental, una investigación de Lucila Martínez Lozano y Armando Lozano Rodríguez publicada en 2007. En los resultados se determinó que luego la aplicación musical hecha en la clase de Ética Ciudadana, que se impartía a estudiantes de preparatoria de entre 16 y 18 años, tuvo una influencia que, aunque puede ser considerados como menores, se abre la pauta para realizar futuras investigaciones que complementen la información.

 

Con información tomada de: https://www.infobae.com/educacion/2023/12/06/la-musica-no-solo-es-una-asignatura-puede-ayudar-a-los-metodos-de-aprendizaje/