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Arranca INE Proceso Electoral Federal 2026-2027 con renuncia de último minuto, recortes que ya se anuncian y consejeros que no se ponen de acuerdo ni sobre el presupuesto ni sobre si el árbitro todavía vigila

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El Proceso Electoral Federal 2026-2027 arrancó este 10 de septiembre. En juego: las 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y cerca de 19 mil 609 cargos locales. La jornada está fijada para el 6 de junio de 2027. El instituto lo celebra con un discurso de “piso parejo”. El mismo día, el Consejo General exhibe otra cosa: renuncia de último minuto, recortes que ya se anuncian y consejeros que no se ponen de acuerdo ni sobre el presupuesto ni sobre si el árbitro todavía vigila.

Un día antes dejó el cargo Claudia Arlett Espino, secretaria ejecutiva —el puesto que mueve la maquinaria—. El instituto habló de motivos de salud. En su lugar quedó, de manera provisional, Roberto Carlos Félix López, hasta entonces titular de Organización Electoral. Milenio recuerda que el Consejo ya le había cerrado la puerta a ese perfil en 2023 por falta de experiencia y lo describe como cercano a la consejera presidenta Guadalupe Taddei. No es un detalle menor: la Secretaría Ejecutiva no es un escritorio de protocolo; es quien opera casillas, padrón y calendarios. Cambiarla a horas del banderazo no es “relevo normal”, aunque Ricardo Monreal lo haya llamado así.

En la sesión de arranque las grietas salieron a micrófono abierto. El consejero Arturo Castillo acusó que, desde hace nueve años, las mayorías en San Lázaro recortan hasta 40% el presupuesto del INE “en detrimento de la calidad” de las elecciones, mientras le cargan más tareas. Dijo también que el árbitro ha dejado de vigilar que los partidos respeten los tiempos. Según Infobae, señaló 836 despidos en el año y cambios de titulares de áreas sin que las consejerías tengan información completa de perfiles. La consejera Carla Humphrey votó en contra de lo que llamó la propuesta presupuestal más alta de la historia y anticipó que el Congreso la recortará. Taddei, en cambio, sostuvo que el instituto está listo y pidió respetar las reglas.

Los números explican por qué nadie habla el mismo idioma. El Consejo aprobó en agosto un anteproyecto de 31 mil 431 millones para el INE, más 10 mil 842 millones de financiamiento a partidos y candidaturas independientes, y 4 mil 736 millones precautorios para una consulta o revocación. En bloque, la cuenta se acerca a 47 mil millones. Proceso y El Financiero detallan que Morena se llevaría cerca de 3 mil 600 millones de las prerrogativas; PAN, unos 1 mil 804. Hacienda envió al Congreso un techo de 42 mil 274 millones para el ramo INE: más que los 21 mil 800 de 2026, un alza de casi 90%, pero abajo de lo que el instituto sumó si se cuentan partidos y bolsa precautoria. Excélsior documenta que Hacienda recortó 1 mil 887 millones al financiamiento partidista —calculado por fórmula constitucional— y recortó también partidas del INE antes de que Diputados, únicos facultados, toquen el lápiz. Monreal ya avisó: no avalarán los 42 mil millones y buscarán recortes “que no pongan en riesgo la función”. Sheinbaum había calificado de “exagerado” el primer techo de 36 mil millones.

Hay, entonces, tres presupuestos en la mesa: el que pidió el INE, el que recortó Hacienda y el que recortará Morena. Ninguno está cerrado. El proceso, sí.

El mapa electoral agrava la tensión. Habrá más de 102 millones en lista nominal y el INE estima 176 mil 741 casillas, por encima de las de 2024. Concurrentes en casi todo el país. Filtros nuevos contra vínculos con el crimen. Dos partidos en litigio para subir a la boleta. Críticas de “fraude” que, según Milenio, ya no solo salen de la oposición: también entre consejerías.

Editorial. Llamar “guerra interna” no es metáfora de red: es el Consejo votando en contra de su propio techo, una secretaria ejecutiva que se va el día anterior y un encargado al que el propio órgano ya había rechazado. El oficialismo dice que el INE pide de más; consejeros de minoría dicen que les quitan lo que necesitan para vigilar. Las dos quejas pueden ser ciertas a la vez: un instituto más politizado por dentro y más asfixiado por fuera. Un árbitro no se mide por el discurso del 10 de septiembre. Se mide por si, con menos gente, menos dinero y más cargos, todavía puede impedir que la campaña empiece antes del calendario y que la casilla abra el 6 de junio con reglas iguales para todos. Hoy ese examen empieza en desventaja.