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Fin de una era: Stanley Black & Decker cierra su planta en Puebla tras 59 años y liquida a más de 600 trabajadores

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 En una decisión sorpresiva que marca el fin de casi seis décadas de historia industrial, la corporación estadounidense Stanley Black & Decker cerró definitivamente las puertas de su planta de producción en Puebla. La medida dejó sin empleo a más de 600 operarios y personal administrativo, quienes fueron liquidados de manera inmediata por la compañía.

De acuerdo con testimonios recogidos por la agencia Quadratín, los trabajadores fueron convocados a las instalaciones bajo el argumento de realizar un supuesto inventario mensual y asistir a la junta anual de la empresa. Sin embargo, una vez dentro, los directivos les notificaron el cese total de las operaciones.

“No nos dieron una explicación detallada de las causas del cierre, solo dijeron que ya no podían seguir y que la planta cerraba las puertas”, relató uno de los empleados afectados. Aunque entre el personal existían rumores sobre posibles recortes, el cierre definitivo de la fábrica tomó por sorpresa a la plantilla, cuyos integrantes señalaron que hubieran preferido un aviso previo para estar preparados.

El impacto en el sector manufacturero

La icónica factoría en territorio poblano estaba especializada en el ensamblaje de herramientas eléctricas y la fabricación de diversos accesorios para el sector ferretero. Hasta el momento del anuncio, ni los representantes de Stanley Black & Decker ni las autoridades del Gobierno del Estado de Puebla han emitido una postura oficial para detallar los motivos financieros o estratégicos detrás de esta desinversión, ni si existían negociaciones previas.

Un patrón de optimización global

El cierre de Puebla evoca lo ocurrido en agosto de 2024 con la planta de la misma firma en Hermosillo, Sonora. En aquella ocasión, el complejo manufacturero cerró apenas dos años después de haber sido inaugurado.

En ese momento, Stanley Black & Decker justificó el desmantelamiento en Sonora como parte de una estricta estrategia global de sustentabilidad y optimización de sus centros de producción para consolidar sus operaciones en otros puntos, una tendencia de reestructuración corporativa que parece haber alcanzado ahora a su sede más longeva en México.