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¿Se desmarca el vicepresidente J. D.Vance de Trump?: La guerra de Irán y el dolor económico como ejes de una posible candidatura en el 2028

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El vicepresidente J.D. Vance publicó el miércoles 4 de noviembre un texto de más de 600 palabras en X en el que atribuyó la derrota republicana en las elecciones de medio término principalmente a la guerra con Irán. Escribió textualmente: “La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche”. Añadió que, si alguien quiere argumentar que valió la pena perder el Senado por seis años, que lo diga con honestidad, pero que “todos saben por qué perdimos”.

Según Vance, el problema principal no fue la baja participación republicana, sino que muchos votantes de Trump-Vance 2024 cambiaron su voto a los demócratas. Citó a un encuestador que identificó cuatro demandas prioritarias de esos electores: terminar la guerra, centrarse en el costo de vida e inflación, poner “América primero” y cambiar la relación con Israel. En el mismo post rechazó la amnistía y afirmó estar abierto a cambiar la aplicación de las normas, por ejemplo centrándose más en las empresas que contratan mano de obra ilegal. Esta línea coincide con su énfasis previo en la fiscalización en los centros de trabajo y en proteger empleos estadounidenses frente a mano de obra más barata.

Trump respondió que el análisis de Vance era “en gran parte cierto” (la guerra elevó temporalmente el precio de la gasolina), pero insistió en que volvería a actuar igual porque no se puede permitir que Irán tenga capacidad nuclear. Donald Trump Jr. reenvió el mensaje de Vance con emojis de aprobación. Varios medios y analistas interpretaron el post como un primer desmarque público del vicepresidente respecto a una política emblemática de Trump, en un contexto de posicionamiento para 2028. Es el movimiento más explícito de un vicepresidente en ejercicio en décadas al cuestionar el costo político de una decisión central del presidente.

El panorama republicano para 2028 tras la ola demócrata

Los demócratas tomaron el control de la Cámara y del Senado con una victoria amplia que alcanzó estados históricamente republicanos (Texas, Kansas, Carolina del Sur, Iowa, entre otros). En Texas, los demócratas barrieron cargos estatales clave, incluida la gubernatura y el Senado. El costo de vida, la inflación y la guerra fueron factores decisivos según encuestas y declaraciones posteriores.

En este escenario, los aspirantes más sólidos a la nominación republicana de 2028 son, por orden de fuerza actual en mercados de predicción y encuestas previas:

  • J.D. Vance sigue liderando (alrededor del 30 % en Kalshi y mercados similares el miércoles), aunque sus probabilidades bajaron tras las elecciones. Su post le permite intentar desligarse del costo político de la guerra, pero sigue ligado a la administración Trump.
  • Marco Rubio (secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional interino) aparece en segundo lugar (aproximadamente 22-25 %). Antes de las elecciones había dicho que “no tenía planes” de postularse y que estaba 100 % enfocado en su trabajo (también mencionó que, por la Ley Hatch, tendría que renunciar si se lanza). Varios comentaristas (incluido Trey Gowdy) lo señalaron como uno de los pocos del círculo cercano a Trump que puede salir relativamente menos dañado por el resultado doméstico. Su perfil de política exterior y menor exposición en la campaña de medio término le dan una posición más “aislada”.
  • Ron DeSantis experimentó el mayor salto en mercados de predicción (subió a alrededor del 16-18 % desde menos del 5 %). Florida resistió mejor que el resto del país: retuvo la gubernatura (Byron Donalds) y el Senado (Ashley Moody) por márgenes estrechos, y mantuvo 20 escaños republicanos en la Cámara. DeSantis calificó los resultados nacionales de “casi un evento de extinción” y de “impacto de meteorito”, y advirtió que perder Texas como ancla puede hacer inviable al partido a nivel nacional durante una década o más. Sobre el rediseño de cuatro distritos de Florida para favorecer a los republicanos (que Trump había ganado por márgenes amplios en 2024), afirmó que empezaron con 20 escaños republicanos y que la redistribución ayudó a mantener esa cifra. En la práctica, los demócratas ganaron al menos tres de esos cuatro distritos rediseñados (Kathy Castor, Jared Moskowitz y Pia Dandiya; Darren Soto iba muy ajustado), por lo que no hubo ganancia neta.

Ted Cruz calificó la noche de “repudio al nivel del Watergate”, “tsunami azul” y “patada en el trasero”. En su podcast y en un largo post en X señaló que demasiados republicanos “no entendieron” ni “les importó” el sufrimiento de los votantes: precios altos de gasolina, alimentos, seguros y diésel; aumento de embargos de viviendas y automóviles; y un récord de más de 75 millones de donaciones de plasma en 2026 (unas 200.000 personas al día con una aguja en el brazo para pagar la comida). También apuntó a los aranceles y a que la guerra de Irán “se alargó demasiado”. Cruz es ahora el único republicano electo a nivel estatal en Texas y ha mantenido ambiciones presidenciales desde 2016, aunque su posicionamiento es más secundario.